Esto es un resumen. El artículo completo está publicado en el blog de Lean Mind: El código no lo es todo.
En este artículo reflexiono sobre lo que cambia cuando pasas de acompañar a un equipo como un miembro más a tener un rol de consultor, donde el objetivo ya no es tanto sacar funcionalidades como ayudar a crecer a las personas. La cabeza pasa de «esta podría ser una buena solución» a «si lo digo de esta forma quizás mi compañero pueda dar con la solución correcta».
De esa experiencia saco cuatro aprendizajes:
- La confianza en uno mismo: estás en el proyecto porque saben que puedes. La dificultad del principio se va cuando ves que el equipo cuenta contigo y aplica lo que le has explicado.
- La comunicación jerárquica: cuando quien nos llama no es quien programa, conviene preguntar al equipo desde el primer día qué espera de la colaboración y explicar para qué estamos allí.
- Quien no quiere, no quiere: no venimos a cambiar la empresa entera. Apoyarse en las personas más alineadas convierte un granito de arena en una bola de nieve.
- «Escuchar con los ojos»: fijarse en quien apenas habla, en quien habla de más y en los pequeños detalles que nadie dice en voz alta.
También cuento por qué mi primera colaboración como consultor fue, para mí, un fracaso, y lo que me enseñó para la siguiente. Porque el código no cambia solo, pero las personas que lo escriben sí.
